Y desde entonces se mantiene la devoción de Castroserna de Abajo y pueblos próximos
a la Virgen de los Remedios. Por ello, todos los años, el día de su fiesta, acuden los fieles para festejar y rezar a su
Virgen, sacada en procesión y con su presencia y donativos colaboran al mantenimiento de dicha devoción, romería y ermita.
Pero no se sabe, al haberse quemado el archivo parroquial, sobre el por qué se le puso
a esta imagen el título de la Virgen de los Remedios, ni en que fecha ocurrió esto, que es de suponer que no fuera en el
principio (1305), cuando este título no existía o era poco conocido.
La imagen fue restaurada en el año 1891 en Madrid. Dicha
restauración fue en su parte inferior solamente y costo 360 reales. Al mismo tiempo se le añadió la peana de nubes
plateada que tiene ahora, por valor de 200 reales.
El tamaño de la imagen es más bien pequeño, midiendo como un metro aproximadamente de
altura, sin peana ni corona, con un vestido de color fresa con adornos. Sobre él, un manto y una toca del mismo color, con puntilla bordada. Sobre su pecho,
lleva una cruz que cuelga de un collar de diamantes o piedras similares. Más abajo tiene un medallón que cuelga de una
artística cadena.
Representa a una mujer de unos 20 años, guapísima, con facciones muy proporcionadas,
casi sonriente, mejillas sonrosadas, nariz recta, ojos negros de mirada penetrante puesta en la lejanía y boca pequeña y
cerrada, unos largos pendientes cuelgan de sus orejas. En su mano derecha tiene un ramo de flores y le cuelga un rosario, en la izquierda, el
Niño, pequeñito, de pelo rubio, con un faldón rosa muy largo que le tapa los pies. Con su mano derecha está bendiciendo y
la izquierda abierta.
Sobre la toca de la virgen de los Remedios, que deja ver parte de su negro pelo, de
larga melena, tiene una preciosa corona de oro.
Para la procesión del día de la fiesta, tiene una carroza de madera, pintada en blanco
y azul celeste. En su parte inferior, en cada una de sus esquinas, lleva un angelito, con vestido rosa pálido, de rodillas
sobre un almohadón y éste sobre una nube. En el centro y a un mayor nivel, la plataforma donde se coloca la imagen. En cada
una de sus esquinas, un bonito farol de cristal, para colocar en ellas las velas. Una gran cantidad de ramos de flores
completa el adorno de la imagen. De los brazos de esta carroza cuelgan cuatro cordones, que en su entrada a la ermita son
subastados para tener el honor de entrar la carroza.
Otro símbolo en la procesión es el pendón. Éste es encarnado con adornos dorados, tiene
gran asta, rematada con la cruz de Santiago.
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